Instructora deportiva integral, diseñadora sostenible, artesana textil y educadora.
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Durante mucho tiempo se nos enseñó que percibimos el mundo a través de cinco sentidos clásicos. Sin embargo, desde las disciplinas corporales que integran las artes y los deportes, esta visión resulta insuficiente.
La experiencia en la instrucción integral demuestra que existen cuatro canales sensoriales adicionales determinantes: la propiocepción, la interocepción, el equilibrio (sistema vestibular) y la intuición corporal. Comprenderlos es urgente para que instructores y entrenadores adapten sus prácticas, evitando que las personas neurodivergentes abandonen la actividad física por falta de comprensión sobre su procesamiento sensorial y emocional.
El abandono en personas neurodivergentes rara vez se debe a falta de interés o capacidad. Responde, con frecuencia, a metodologías rígidas que ignoran la lectura del cuerpo.
¿Por qué ocurre el abandono deportivo?
En las prácticas corporales, es indispensable comprender la propiocepción: la capacidad neurobiológica de ubicar las articulaciones y regular la fuerza. Cuando una persona neurodivergente experimenta sobrecarga sensorial, los estímulos de presión profunda, el trabajo de fuerza consciente o la precisión del movimiento permiten retornar al propio eje, transformando la sesión en un espacio seguro.
La interocepción: escuchar las señales internas
La interocepción es la percepción de los órganos internos, la respiración y el ritmo cardíaco. Muchas personas neurodivergentes procesan de forma discontinua estas señales, lo que dificulta reconocer la fatiga antes del agotamiento.
Si quienes dirigen el entrenamiento aprenden a identificar estas variaciones fisiológicas junto a sus estudiantes, se puede prevenir la desregulación emocional. Esto permite sustituir la exigencia estandarizada por una escucha activa que valide los límites reales y la necesidad de pausas reguladoras.
Hacia un enfoque neuroafirmativo
Capacitarse en este enfoque neuroafirmativo es una responsabilidad ético-profesional. La práctica física debe dejar de ser una fuente de frustración o sobreestimulación para convertirse en un canal efectivo de autoconocimiento.
Integrar los nueve sentidos permite redefinir el movimiento como un lenguaje accesible e inclusivo. Escuchar la interocepción, fortalecer la propiocepción, cuidar el equilibrio y validar la intuición corporal es esencial para construir espacios de entrenamiento inclusivos. Formar profesionales sensibles a estos nueve canales sensoriales es el paso decisivo para garantizar que nadie vuelva a alejarse del deporte por no sentirse comprendido.
Contenido original y conceptualización: Carla Collao León Redacción, edición y adaptación: Paola Pérez de Angelis
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