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Moverse desde los 9 sentidos: una mirada neuroafirmativa del cuerpo.

Nos enseñaron cinco sentidos. Para entender por qué una persona neurodivergente abandona el deporte hay que mirar los otros cuatro.

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Una niña haciendo una vertical sobre una viga de gimnasia, con colchonetas debajo

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Durante mucho tiempo se nos enseñó que percibimos el mundo a través de cinco sentidos clásicos. Sin embargo, desde las disciplinas corporales que integran las artes y los deportes, esta visión resulta insuficiente.

La experiencia en la instrucción integral demuestra que existen cuatro canales sensoriales adicionales determinantes: la propiocepción, la interocepción, el equilibrio (sistema vestibular) y la intuición corporal. Comprenderlos es urgente para que instructores y entrenadores adapten sus prácticas, evitando que las personas neurodivergentes abandonen la actividad física por falta de comprensión sobre su procesamiento sensorial y emocional.

El abandono en personas neurodivergentes rara vez se debe a falta de interés o capacidad. Responde, con frecuencia, a metodologías rígidas que ignoran la lectura del cuerpo.

¿Por qué ocurre el abandono deportivo?

En las prácticas corporales, es indispensable comprender la propiocepción: la capacidad neurobiológica de ubicar las articulaciones y regular la fuerza. Cuando una persona neurodivergente experimenta sobrecarga sensorial, los estímulos de presión profunda, el trabajo de fuerza consciente o la precisión del movimiento permiten retornar al propio eje, transformando la sesión en un espacio seguro.

Tres niños con antiparras apoyados en el borde de una pileta durante una clase de natación

La interocepción: escuchar las señales internas

La interocepción es la percepción de los órganos internos, la respiración y el ritmo cardíaco. Muchas personas neurodivergentes procesan de forma discontinua estas señales, lo que dificulta reconocer la fatiga antes del agotamiento.

Si quienes dirigen el entrenamiento aprenden a identificar estas variaciones fisiológicas junto a sus estudiantes, se puede prevenir la desregulación emocional. Esto permite sustituir la exigencia estandarizada por una escucha activa que valide los límites reales y la necesidad de pausas reguladoras.

Hacia un enfoque neuroafirmativo

Capacitarse en este enfoque neuroafirmativo es una responsabilidad ético-profesional. La práctica física debe dejar de ser una fuente de frustración o sobreestimulación para convertirse en un canal efectivo de autoconocimiento.

Integrar los nueve sentidos permite redefinir el movimiento como un lenguaje accesible e inclusivo. Escuchar la interocepción, fortalecer la propiocepción, cuidar el equilibrio y validar la intuición corporal es esencial para construir espacios de entrenamiento inclusivos. Formar profesionales sensibles a estos nueve canales sensoriales es el paso decisivo para garantizar que nadie vuelva a alejarse del deporte por no sentirse comprendido.

Contenido original y conceptualización: Carla Collao León
Redacción, edición y adaptación: Paola Pérez de Angelis

Entender cómo funcionás no tiene por qué ser un trabajo solitario.
Empecemos por ahí.