La invisibilidad de las mujeres y niñas neurodivergentes: entre el masking y el diagnóstico.
Las mujeres con TDAH son diagnosticadas casi cinco años más tarde que los hombres, aunque los síntomas aparezcan a la misma edad. Qué sostiene esa brecha.
Existe una brecha en el diagnóstico que oculta el número de mujeres y niñas neurodivergentes en el mundo, por desgracia los países latinoamericanos carecen de información estadística, a diferencia de los de los países europeos que cuentan con datos más certeros y confiables.
De acuerdo con datos obtenidos por Olusunle (2026) del Congress of European College of Neuropsychopharmacology 2025, se encontró que las mujeres con TDAH son diagnosticadas a una edad promedio de 28,96 años, en comparación con 24,13 para los hombres, a pesar de que los síntomas emergen en el mismo momento de la infancia, es decir, que la edad de diagnóstico es tardía.
Además, en King's College London, Olusunle (2026) encontró que, en Reino Unido, entre el 89% y el 97% de los adultos autistas mayores de 40 años permanecen sin diagnosticar, y dado que las mujeres son diagnosticadas más tarde y en números mucho menores, la invisibilidad recae mayoritariamente sobre ellas.
Fuente: imagen obtenida de Enmascaramiento en mujeres con TDAH (2022)
En efecto, estadísticamente, las niñas y mujeres son diagnosticadas más tarde en la vida y en menor número, con consecuencias como falta de atención oportuna, exclusión escolar y laboral, que lleva a dificultades económicas y de relaciones sociales y familiares.
El masking como forma de pasar desapercibida
Los motivos pueden ser desde el desconocimiento familiar y del personal docente, pero también por el uso del masking o enmascaramiento por las niñas y mujeres como una forma de ocultar las diferencias y aprender desde la observación el comportamiento neurotípico para poder integrarse a la sociedad, sin embargo, tiene como efectos desgaste físico y mental por los esfuerzos para ocultar la desorganización, la hiperactividad física y/o mental, las deficiencias en el control del tiempo y los cambios de energía, entre otros (Conejo, 2026).
En las niñas y mujeres, el masking es posiblemente la respuesta para cumplir con los estándares sociales sobre cómo deben de comportarse desde la infancia hasta la adultez, lo que provoca diagnósticos tardíos y desconocimiento de los atributos únicos de las personas neurodivergentes, pero sobre todo causa daños a la salud como agotamiento, burnout, ansiedad, depresión y desregulación emocional que pueden distraer del verdadero origen de esos padecimientos, es decir que muchos de esos síntomas son la respuesta del cuerpo a la falta de una evaluación psicológica de neurodivergencia (Conejo, 2026).
Cinco estrategias para reconocer el enmascaramiento
Para poder reconocer y abordar el masking o enmascaramiento, sobre todo para las mujeres, se pueden utilizar algunas de las siguientes estrategias, acompañadas por personal especializado y capacitado en neurodivergencia:
Cultivar la autoconciencia reflexionando sobre comportamientos de enmascaramiento y sus desencadenantes.
Considerar la posibilidad de realizar una evaluación si hay sospecha de neurodivergencia o si se percibe que se disimulan las conductas para pertenecer a la sociedad y cumplir con las expectativas de género.
Crear o unirse a una red de apoyo con otros adultos, especialmente mujeres neurodivergentes que comprendan las dificultades de enmascarar tus síntomas.
Practicar la autocompasión y reconocer que la neurodivergencia es una condición del neurodesarrollo, no un defecto personal.
Divulgar sobre las neurodivergencias, en particular sobre cómo se manifiesta en las mujeres, para fomentar la comprensión y reducir la necesidad de ocultarlo (Neurokin Psychology, 2024).
Reconocerlo para poder acompañar
El masking o enmascaramiento funciona como una herramienta de sobrevivencia para muchas niñas y mujeres neurodivergentes. Sin embargo, reconocerlo también abre la posibilidad de impulsar diagnósticos oportunos desde la infancia que permitan identificar, acompañar y potenciar las habilidades únicas que poseen y cuyos aportes enriquecen a la sociedad, para ello es necesario contar con accesos a centros psicológicos, públicos y/o privados, que realicen las pruebas necesarias para la detección, sin lo cual no se podrán reducir barreras ni promover una inclusión real en la sociedad, en la educación, en el ámbito laboral y en la economía.
María Cristina Sánchez Ramírez
Recibí la próxima nota en tu mail.
No pudimos anotarte. Probá de nuevo en un rato.
¡Listo! Te suscribiste al newsletter de Psicología en Línea.
Te mandamos un mail de bienvenida. Si no te llegó, fijate que tu correo esté bien escrito.
Entender cómo funcionás no tiene por qué ser un trabajo solitario. Empecemos por ahí.