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Llegar a esos lectores que están ahí, detrás de la pantalla, se nos volvió una misión irresistible. La primera pregunta es casi automática: ¿Por qué esta newsletter?
Hay varias respuestas, pero una posible es porque hubiera sido revelador leer algo así mucho antes. Un "antes" muy reciente en términos de vueltas al sol, pero muy lejano en términos de posibilidades y divulgación. No hace tanto tiempo de estos temas no se hablaba. No se sabía. Y, como suele ocurrir con aquello que no se sabe, ese espacio termina siendo ocupado por mitos, supuestos y creencias.
Entonces decidimos hacernos cargo de ocupar algunos bits para escribirte y hacernos presentes en ese espacio. Escribimos como viajeros en el tiempo. Escribimos para llegar a ese lector que hoy escribe para otros y que, de alguna manera, se redime escribiendo aquello que tal vez hubiera necesitado leer antes.
Y entonces surge la segunda pregunta: ¿a quiénes les escribimos?
En parte, ya está contestada. Les escribimos a nuestros yo del pasado. A esos les escribimos. Pero hay un dato que cambia todo: esos yo del pasado son también muchos de ustedes hoy. Y eso cambia todo.
Porque llegar a ustedes es también una forma de llegar a nosotros. Viajamos en el tiempo a través de ustedes. Ustedes nos permiten encontrarnos con quienes fuimos y decirles: "Tené. Leé esto. Está hecho para vos."
Queda entonces una tercera pregunta: ¿qué tenemos para decirles a esos nuevos lectores que, de alguna manera, son también nuestros yo del pasado?
Venimos a decirles que las diferencias humanas son esperables. Que muchas veces el problema no está en la diferencia, sino en un mundo que todavía no ha aprendido a comprenderla. Porque, como dijimos antes, aquello que no se conoce rápidamente se llena de explicaciones. De mitos. De supuestos. De creencias. Y en este enorme universo humano, las minorías demasiadas veces han tenido que correr detrás de las definiciones construidas por las mayorías.
Venimos también a discutir algunas de esas definiciones. A hacernos preguntas. A compartir lo que sabemos y, por qué no, también aquello que todavía no sabemos. Pero, sobre todo, venimos a encontrarnos. Porque hay algo que el tiempo nos enseñó y que quizás hubiéramos necesitado que alguien nos dijera mucho antes: